viernes, 26 de diciembre de 2014

Reflexiones con un brownie en el horno

Oí cómo resonaban las campanas. Un sonido lejano, que conforme pasaba se iba apagando. Y realicé que tan solo se trataba del paso de otro día. No supe porqué justamente ese día las escuché. Ni supe porqué me impactó tanto aquel sonido. Pero desde aquel momento sentí que había renacido, que una nueva era había comenzado.

Hoy ya no escucho las campanas, ni siento pasar los días. Vivo, sin más. Y de repente me doy cuenta de que han pasado tres meses o dos años y me echo las manos a la cabeza diciéndome que no puede ser, que aún tengo 18 años. Pero sé que no es cierto, que por mucho que me joda, el tiempo pasa, y no podemos volver atrás y todas esas cosas. Y no puedo evitar que me fastidie pensar en los segundos que se escurren entre mis manos a diario. Y al mismo tiempo soy incapaz de aprovecharlos mejor.

Quien me entienda que me compre!

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